Resumen
El mensaje comienza recordando el pánico masivo de 1938 tras la narración radial de La Guerra de los Mundos de Orson Welles, definiendo el pánico como un miedo extremo que suele surgir de información falsa. El predicador conecta esto con Mateo 24, donde los discípulos, maravillados por la estructura física del Templo, reciben una noticia "explosiva" de Jesús: todo será destruido.
Jesús establece dos advertencias principales para los últimos tiempos:
El espíritu de engaño: Muchos usarán el nombre de Dios para seducir con palabras dulces pero vacías.
Conflictos globales e internos: Las guerras de "nación contra nación" se interpretan no solo como estados políticos, sino como conflictos de etnias, culturas e ideologías (etnos).
Finalmente, el mensaje aterriza en que el verdadero "reino contra reino" ocurre en el interior del hombre (Santiago 4). La paz no viene de la ausencia de malas noticias, sino de la confianza absoluta en la fuente de la verdad: Jesús.
Contenido
Introducción: El fenómeno del pánico
El 30 de octubre de 1938, el actor y director Orson Welles causó un pánico sin precedentes en los Estados Unidos. Simplemente leyó en la radio una adaptación de una historia tan realista que la gente no imaginó las consecuencias. En las calles, casas y oficinas, se desató una histeria generalizada. Hubo accidentes, partos prematuros y personas despidiéndose de sus familiares porque creían que una invasión extraterrestre estaba exterminando a la humanidad.
Esto nos lleva a definir el pánico: es una forma extrema de miedo o ansiedad que surge de manera súbita e intensa, a menudo sin un peligro real. La mayoría de los pánicos surgen de fuentes de información que no son verdaderas.
Mateo 24: Una mirada a los eventos finales
Si usted quiere conocer los eventos finales descritos por Jesús, debe leer Mateo 24. No es un capítulo cronológico; es como si Jesús usara una cámara para hacer "cirugía" a situaciones específicas, saltando de un evento a otro.
Al inicio del capítulo, los discípulos intentan impresionar a Jesús con la majestuosidad del Templo (el Templo de Herodes), una construcción de mármol increíble. Pero Jesús les suelta una bomba: "Les digo la verdad, todo esto será demolido; no quedará piedra sobre piedra". Esto se cumplió históricamente en el año 70 d.C. con el Imperio Romano, pero también tiene un eco profético para nosotros.
Primera Señal: El espíritu de engaño
La primera advertencia de Jesús no fue sobre catástrofes, sino sobre la verdad: "Tengan cuidado de que nadie los engañe". Vendrán muchos en su nombre afirmando ser el Mesías.
Hoy vivimos en una época donde muchas congregaciones y líderes usan el nombre de Dios para decir mentiras. Usan la sutileza, la dulzura y el "encanto" para cautivar las emociones de la gente, ofreciendo un evangelio que solo busca resolver problemas temporales o dinámicas de entretenimiento. Para detectar la mentira, debemos revisar la Palabra. Si lo que dice el predicador —por más seguidores que tenga en YouTube— no está en la Biblia, es parte del engaño.
Segunda Señal: Conflictos y el Reino Interno
Jesús habla de "guerras y rumores de guerras". Menciona que se levantará nación contra nación. En el original hebreo y griego, esta "nación" se refiere a razas y culturas (etnos). Estamos viendo una generación conflictiva donde las ideologías y las identidades chocan constantemente.
Pero Jesús nos pide reducir la óptica. El conflicto de "reino contra reino" también se refiere a la autoridad y al gobierno interno. Santiago, el hermano de Jesús, lo explica claramente: ¿De dónde surgen las peleas entre ustedes? De los malos deseos que combaten en su interior. El problema no es solo la geopolítica (Rusia, Ucrania, China); el problema es el corazón humano, el ego que se levanta como una bandera.
Conclusión: La paz que vence al pánico
A pesar de las malas noticias y de la descomposición del mundo, Jesús nos da una orden: "No se dejen llevar por el pánico".
Si Jesús, que conoce el fin desde el principio, nos dice que estas cosas deben suceder, eso debería traernos calma. El pánico surge de noticias falsas, pero la paz surge de conocer a la Verdad. Cuando usted conoce a Jesús, aunque la economía se desmorone o los edificios caigan, usted puede respirar tranquilo. Nuestra oración y nuestra fe son lo único que puede calmar el pánico en un mundo que ha perdido el rumbo.