Pensamiento
No sé si algunos de ustedes han escuchado o han usado ese refrán que dice si yo no lo veo pues no lo creo. Y este es el caso de que le pasó a uno de los apóstoles llamado Tomás cuando Jesucristo resucitó y se presentó ante ellos y Tomás le dijo que quería meter los dedos en sus llagas para así creer que él era real. Y Jesucristo dijo una frase, benditos son los que creen sin ver. Y si lo ponemos en contexto en la actualidad, nosotros hemos creído sin ver. Todo lo que nos han hablado acerca de Jesucristo lo hemos creído y creemos en él, que es verdad. Que al revisar nuestra Biblia podemos confiar en que esto es lo que está escrito, cada detallado y la vida de Jesucristo es verdad y creemos en ello. Y aquí en la primera de Pedro, capítulo 1, verso 8, nos dice algo muy interesante. ¿Sí? Les estaba escribiendo a sus hermanos que estaban pasando por momentos de persecución, momentos difíciles y les escribió esto y dice Pedro mira en las personas que a pesar de que no han visto a Jesús, lo aman. Que a pesar de que no lo han visto, confían. Confían en él y confían en el testimonio que los mismos apóstoles dieron a las demás personas. Y aquí también dice algo más interesante, dice Cuando nosotros recibimos el Evangelio, ¿cuánto nos ha pasado que ha sido una alegría inmensa haber conocido a Cristo? Un gozo indescritible que no podemos explicar, que no podemos comprender, pero es un gozo. Digámoslo así, bonito, un gozo hermoso. Y en el verso 9 dice Y aquí es algo que Pedro ve en ellos y les da esta palabra, digamos, de esperanza. O sea, la recompensa por confiar en él será la salvación de sus almas. Tú no en vano estás confiando en Jesucristo. Tú no en vano estás yendo a la iglesia. Tú no en vano has creído en el Evangelio. Sino que tienes una gran recompensa en el cielo esperándote. Ahí, ahí está tu nombre. Él tiene grabado en su libro tu nombre. Y esa es la recompensa que nosotros tenemos. A pesar de que no vemos a Jesucristo personalmente, aunque nos gustaría verlo, ¿no? A cuántos de nosotros nos gustaría verlo y que nos ayudara, que nos guiara, ¿sí? Pero esa no es la realidad. Nosotros creemos en su palabra y cada vez que la leemos creemos que Jesucristo y todo su mensaje, que es verdadero y que a pesar de las dificultades que pasamos a diario, por muchas cosas que no comprendemos, sabemos que al final vamos a tener una recompensa gloriosa. Así que, mi hermano, no te rindas. Sigue perseverando en la fe. Sigue haciendo lo que Dios ha pedido que hagas. Y sabemos que en algún momento, ya sea que Cristo venga o él nos lleve primero, llegaremos a ese lugar, a ese lugar donde no hay dolor ni sufrimiento, donde podamos estar bien y desesperados. Y donde podamos descansar en el Señor.