Pensamiento
Cuando hablaba Jesús delante de las multitudes, cuando estaba en las sinagogas, siempre le hacía preguntas que incomodaban a todo el mundo, que confrontaba, y hacía caer en cuenta de cómo estaban viviendo verdaderamente. Y este es el caso que encontramos en Lucas 6, 32, 34, donde nos dice, Y aquí toca ciertas partes de nuestra vida que no siempre queremos que alguien nos diga, ¿verdad? Nos incomoda, nos incomoda amar a una persona que tal vez no nos cae bien, nos incomoda prestarle a una persona que sabemos que no nos va a devolver el dinero, o hacerle el bien a una persona que tal vez no nos cae bien. Pero Jesús nos llama a cada uno de nosotros a ser como Él, que Él amó al leproso. Amó a la prostituta, al que robaba, al asesino. Y Jesús nos confronta de esa manera, que ustedes tienen que parecerse a Él, y no parecerse a los demás. Porque los demás hacen todas las cosas que tal vez ellos piensan que son correctas, pero realmente se están olvidando de hacer lo que Jesús quiere que hagamos. Y es servir a otros, a pesar de que no nos caigan bien, a pesar de que no nos guste hablar con esa persona, a pesar de que nos haya hecho daño, pero hoy nos está llamando por medio de su Palabra que seamos como Jesús. Que abracemos al que no es digno de amar tal vez, o que no se merece nuestro amor, pero Él nos llama a que abracemos a las personas, abracemos al que está necesitado, le ayudemos. Si no tiene como devolvernos, hacerlo, servir, bendecir, por eso también su Palabra dice que es mejor dar que recibir.